Cerebro y sistema nervioso

¿Comer más pescado puede reducir el riesgo de esclerosis múltiple?

El salmón, las sardinas, la trucha de lago y el atún blanco se recomiendan generalmente como buenas fuentes de ácidos grasos omega-3 | Foto: ISTOCK

Por Lorena Ponce de León
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Los ácidos grasos omega-3 pueden jugar un papel importante en la reducción del riesgo de desarrollar esclerosis múltiple (EM),  según un estudio preliminar que se presentará en la 70ª Reunión Anual de la Academia Estadounidense de Neurología en abril.

La evidencia del estudio de Kaiser Permanente sugiere que las personas que comen pescado al menos una vez por semana o de una a tres veces por mes, además de tomar suplementos diarios de aceite de pescado, tienen un riesgo 45% menor de tener EM, lo que significa que los cambios en la dieta podrían ayudar a prevenir la enfermedad.

"Se ha demostrado que consumir pescado que contienen ácidos grasos omega-3 tiene una variedad de beneficios para la salud, así que queríamos ver si esta simple modificación del estilo de vida, comer pescado regularmente y tomar suplementos de aceite de pescado podría reducir el riesgo de esclerosis múltiple", dijo la autora del estudio Annette Langer-Gould, de Kaiser Permanente Southern California en Pasadena, California, y miembro de la Academia Estadounidense de Neurología.

Los peces como el salmón, las sardinas, la trucha de lago y el atún blanco se recomiendan generalmente como buenas fuentes de ácidos grasos omega-3.

¿Qué es la esclerosis múltiple?

La esclerosis múltiple es una enfermedad del sistema nervioso que afecta al cerebro y la médula espinal.  Lesiona la vaina de mielina, el material que rodea y protege las células nerviosas y este daño hace más lentos o bloquea los mensajes entre el cerebro y el cuerpo, conduciendo a los síntomas de la EM que pueden incluir: alteraciones de la vista; debilidad muscular;  problemas con la coordinación y el equilibrio; sensaciones como entumecimiento, picazón o pinchazos y problemas con el pensamiento y la memoria.

La edad típica de inicio es entre los 20 y los 50 años, y es más común en las mujeres que en los hombres, según informan los Institutos Nacionales de Salud (NIH).

El impacto de la dieta

Para este estudio, los investigadores examinaron las dietas de 1,153 personas con una edad promedio de 36 años.  A los participantes se les preguntó sobre la cantidad de pescado que comían regularmente.


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El alto consumo de pescado se definió como comer una porción de pescado por semana o de una a tres porciones por mes, además de tomar suplementos diarios de aceite de pescado. El consumo bajo se definió como menos de una porción de pescado por mes y sin suplementos de aceite de pescado. Los pescados consumidos por los participantes incluyeron camarón,  salmón y  atún.

Los investigadores encontraron que el alto consumo de pescado se asoció con un 45 por ciento menos de riesgo de esclerosis múltiple o síndrome clínicamente aislado en comparación con aquellos que comieron pescado menos de una vez al mes y no tomaron suplementos de aceite de pescado.  Del grupo con EM, 180 personas tenían "altas ingestas de pescado", en comparación con 250 personas en el grupo sin la enfermedad.

También se analizaron 13 factores genéticos que determinan, en parte, cómo el cuerpo procesa y regula los niveles de ácidos grasos. Dos de las 13 variaciones genéticas examinadas se asociaron con un menor riesgo de esclerosis múltiple, incluso después de tener en cuenta la mayor ingesta de pescado. Esto puede significar que algunas personas pueden tener una ventaja genética cuando se trata de regular los niveles de ácidos grasos.

Langer-Gould destacó que esta investigación mostró una asociación entre los ácidos grasos omega-3 y el papel  que pueden jugar  en la reducción del riesgo de esclerosis múltiple, pero no  una relación de causa y efecto. Se necesita más investigación para confirmar los hallazgos y para examinar cómo los ácidos grasos omega-3 pueden afectar la inflamación, el metabolismo y la función nerviosa.