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Las creencias ¿nos hacen más fuertes?

Shutterstock | Foto: SHUTTERSTOCK

Por Inés González
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Son muchos los estudios que avalan la teoría de que la fe mejora la salud física y psicológica de la gente. Ahora, uno muy reciente revela que frente a una enfermedad grave como el cáncer, los que tienen una creencia espiritual o religiosa, tienen más bienestar y tolerancia de los síntomas.



Creer o no creer, esa es la cuestión. Y si se observa desde el punto de vista de la calidad de vida, al parecer, hace una gran diferencia.

Dos recientes estudios -publicados el 10 de agosto en la revista Cancer- aportan nuevas evidencias que certifican los beneficios a los que acceden los creyentes que enfrentan el cáncer: tienen una mejor salud física y mental, afirman los investigadores.

Pero ¿a quién se define como un creyente? Es una persona practicante de cierta fe religiosa, alguien que guarda fe, y se le llama también fiel o religioso, según la Real Academia Española. La fe, desde el punto de vista religioso, es la totalidad de las creencias, principios y pensamientos que sigue y respeta el creyente, que puede ser budista, cristiana, hinduista, judía, o musulmana.

Con la finalidad de seguir explorando los lazos entre fe y salud, sobre todo frente al cáncer, varios científicos llevaron a cabo tres revisiones de todos los estudios publicados sobre el tema, que incluían a más de 44,000 pacientes. 

El primero encontró que los pacientes con niveles más altos de espiritualidad y religiosidad reportaban una mejor salud física, menos síntomas físicos del cáncer y del tratamiento, y una mayor capacidad para realizar sus tares cotidianas usuales.

"Esas relaciones fueron particularmente firmes en los pacientes que experimentaban aspectos emocionales más poderosos de su religión y espiritualidad, incluyendo una sensación de significado y propósito en la vida", señaló la autora líder de la primera revisión, Heather Jim, del Centro Oncológico Moffitt en Tampa, Florida.

El segundo análisis se enfocó en la salud mental, y encontró resultados similares. "No fue sorprendente que el bienestar espiritual se asociara con menos ansiedad, depresión o estrés", dijo John Salsman, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Wake Forest, autor principal.

El tercer análisis encontró un vínculo entre la espiritualidad/religión y el bienestar social. “Los pacientes con un bienestar espiritual más firme, imágenes más benignas de Dios o creencias más fuertes, reportaron una mejor salud social", dijo Allen Sherman, de la Universidad de Ciencias Médicas de Arkansas. Y agregó que a las personas que tenían dificultades con la fe parecía irles peor, aunque admitió que se necesita más investigación para comprender y respaldar mejor a estos pacientes.

Hay otras evidencias de que las religiones pueden mejorar la vida de las personas y sumar bienestar emocional y psicológico. Eso aseguran científicos de la Universidad de Toronto, en Canadá, quienes hallaron que creer en Dios provocó una menor actividad en el área del cerebro responsable de los estados de excitación asociados a una respuesta de estrés, la corteza cingulada anterior (ACC por su sigla en inglés). 

Pero los beneficios de las creencias y contención religiosa, podrían también sentirse en el cuerpo. A las personas que hacen frente a enfermedades crónicas y discapacidad, tales como lesiones de la médula espinal, derrames cerebrales y cáncer, les fue mejor cuando tenían ayuda religiosa y espiritual. "Se benefician del apoyo social proporcionado por compañeros de su congregación y por su participación en organizaciones religiosas" dijeron los científicos de la Universidad de Missouri, en Columbia, al presentar un estudio en 2013.


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Los médicos no hablan de “eso”

Las encuestas nacionales respaldan firmemente el concepto de que la religión y la espiritualidad son importantes para la mayoría de las personas en EE.UU.

Más del 90% de los adultos expresan creer en Dios, y un poco más del 70% de los encuestados creen que la religión es una de las influencias más importantes en sus vidas. 

Sin embargo, hasta las creencias ampliamente sostenidas, como la supervivencia del alma después la muerte o la creencia en los milagros, varían sustancialmente según el género, la educación, y el origen étnico, informan los Institutos Nacionales de Salud (NIH) en un informe sobre el tema.

Pero los profesionales médicos no hablan de eso. Una encuesta entre pacientes hospitalizados halló que el 77% cree que los médicos deben tener en cuenta las necesidades espirituales de los pacientes, y el 37% desea que los médicos traten las creencias religiosas con mayor frecuencia. 

Una gran encuesta entre pacientes ambulatorios de cáncer en la ciudad de Nueva York, encontró que una ligera mayoría sentía que era apropiado que el médico le preguntara acerca de sus creencias religiosas y necesidades espirituales, aunque sólo el 1% informó que eso había ocurrido, consignan los NIH.

Otro estudio entre pacientes con cáncer avanzado en Nueva Inglaterra y Texas evaluó sus necesidades espirituales. Casi la mitad (47%) informaron que no estaban siendo satisfechas por su comunidad religiosa, y el 72% informó que tampoco fueron contempladas por el sistema médico. Cuando existía ese sostén, se relacionaba positivamente con una mejor calidad de vida. 

Como síntesis, el informe de los NIH plantea la necesidad existente de que el enfoque o ayuda religiosa no sea un recurso exclusivo para el final de la vida. “Dada la importancia de la religión y la espiritualidad para los pacientes, la integración de la evaluación sistemática de tales necesidades en la atención médica, incluyendo el cuidado ambulatorio, es crucial” concluye.