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Agárico o Amanita muscaria, un hongo alucinógeno

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Por Pan-American Life
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El agárico, o Amanita muscaria, es un hongo basidiomycota  (una división del reino Fungi) que puede tener efectos alucinógenos luego de consumirlo. Cuando ha crecido por completo, el capuchón tiene usualmente 12 cm de diámetro (puede llegar hasta 30 cm) con un distintivo color rojo-sangre (de carmesí se degrada a amarillo al envejecer), esparcido con manchas (verrugas) removibles que varían entre blanco y amarillo. A menudo se le conoce como amanita muscaria (fly agaric) debido al uso europeo como insecticida y a su habilidad para atontar o matar moscas.

El agárico se ha utilizado tradicionalmente en rituales como alucinógeno. Su uso religioso y ceremonial se ha documentado en textos budistas, americanos indígenas, japoneses, siberianos, griegos antiguos, y proto-hindúes. Recolectar y consumir hongos y otras plantas que contienen sustancias psico-activas se ha vuelto muy popular entre algunas personas que experimentan con drogas.

El agárico se considera venenoso, aunque raramente fatal. Diversos estudios documentan la toxicidad y los efectos neurológicos al tomarlo por vía oral. No hay ensayos formales actualmente disponibles en relación con la toxicidad o los beneficios terapéuticos del agárico.

Para qué se usa

Natural Medicines menciona que según el uso popular basado en tradiciones es utilizado como antipirético (reductor de fiebre), alucinógeno, insecticida, transpiración, tuberculosis (intestinal).

Se han sometido a prueba los siguientes usos en humanos o animales. La seguridad y eficacia de los mismos no siempre se han demostrado. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado.

¿Es seguro este hongo?

Debe evitarse en individuos que presenten alergia o hipersensibilidad a las basidiomycotas.

En general, la amanita muscaria no se recomienda por los efectos adversos potenciales. Según Natural Medicines ingerir agárico podría causar alucinaciones visuales y auditivas que aparecen después de 60 minutos y alcanzan su máximo nivel dentro de un plazo de tres horas, con algunos efectos que duran hasta por diez horas. El efecto por volumen consumido es altamente variable y los individuos pueden reaccionar a la misma dosis de forma considerablemente diferente.


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En una dosis moderada, es posible que el ácido agárico no tenga efecto sobre el sistema nervioso central, excepto para paralizar los nervios de las glándulas sudoríparas. En dosis más altas se han presentado disfunciones del sistema nervioso central. El agárico podría ocasionarle estados alternantes de depresión y estimulación al sistema nervioso central. Usualmente, los síntomas empiezan con adormecimiento seguido por un estado de confusión con ataxia (pérdida de coordinación), mareos, euforia parecida a la intoxicación con alcohol y podría proseguir incrementando la actividad, las ilusiones o, aún, la excitación maniática. Estos períodos de excitación pueden alternarse con otros de somnolencia, sueño profundo o estupor.

Cuando se provee en grandes cantidades, la amanita muscaria incrementa la presión arterial, primero, y luego la reduce. También se ha notado aumento en la frecuencia respiratoria seguido por una disminución de la misma. La piel podría estar caliente y sonrojada. La toxicidad de la amanita muscaria se caracteriza por náuseas, vómito fuerte y diarrea aguda. En dosis casi mortales, la amanita muscarina produce un aspecto hinchado, ira y demencia, caracterizadas por ataques de manía, seguidos por períodos de alucinación.

Teóricamente, el agárico transportado por aire podría causar sinusitis (inflamación de los senos nasales) u otras afecciones respiratorias.

Se han presentados daños al hígado, falla hepática y muerte en personas que han ingerido especies de hongos relacionadas, particularmente la amanita phalloides (capuchón mortal) o amanita virosa (agárico mortal). No hay reportes disponibles de daños hepáticos por la amanita muscarina.