Dietas y nutricion

¿Puede una mala alimentación causar depresión?

| Foto: GETTY IMAGES

Por Tomás Vicente
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Puntos Clave

  • La depresión es un trastorno emocional que provoca sentimientos de tristeza constante y conlleva a una pérdida de interés por realizar diferentes actividades cotidianas. 
  • Es un trastorno complejo, y su aparición puede estar influenciadas por factores sociales, como desempleo o luto, psicológicos, como situaciones traumáticas, o biológicos, como enfermedades.
  • La mala alimentación, especialmente cuando los productos ultraprocesados, grasosos, fritos, o salados ocupan un lugar preponderante, también puede influir en su aparición.
  • Para combatirla se recomienda buscar contención, evitar el consumo de sustancias que puedan profundizar el malestar anímico, hacer ejercicio y aprender a reconocer los signos.


¿Sabías qué una mala alimentación puede impactar directamente sobre tu salud mental y aumentar el riesgo de depresión?

Aunque la depresión responde a muchas causas, en los últimos años distintas investigaciones han resaltado el estrecho vínculo que puede tener con una dieta desequilibrada.

¿Qué es la depresión?

La depresión es un trastorno emocional que provoca sentimientos de tristeza constante y conlleva a una pérdida de interés por realizar diferentes actividades cotidianas.

Aunque es un trastorno que puede producirse por única vez en la vida, las personas suelen tener varios episodios depresivos que se caracterizan por:

  • Alteraciones del sueño, como insomnio o dormir demasiado.
  • Ansiedad, agitación o inquietud.
  • Arrebatos de enojo, irritabilidad o frustración, incluso por asuntos de poca importancia. 
  • Cansancio y falta de energía.
  • Dificultad para pensar, concentrarse, tomar decisiones y recordar cosas.
  • Episodios constantes de llanto.
  • Falta de apetito y adelgazamiento, o, por el contrario, más antojos de comida y aumento de peso.
  • Lentitud para razonar, hablar y hacer movimientos corporales.
  • Pensamientos frecuentes o recurrentes sobre suicidio o la muerte, así como intentos suicidas.
  • Pérdida de interés o placer por la mayoría o totalidad de las actividades habituales.
  • Sentimientos de inutilidad o culpa, fijación en fracasos del pasado o autorreproches.
  • Sentimientos de tristeza, vacío o desesperanza.

La depresión es un trastorno complejo, y su aparición puede estar influenciadas por distintos factores: sociales, como desempleo o luto, psicológicos, como situaciones traumáticas, o biológicos, como sufrir una enfermedad o por causas genéticas.

Los episodios depresivos pueden generar más estrés y disfunción, empeorar la situación vital de la persona afectada, y, por consiguiente, profundizar la propia depresión.

El rol de la alimentación

La mala alimentación, especialmente cuando los productos ultraprocesados, grasosos, fritos, o salados ocupan un lugar preponderante, también puede influir en la aparición de la depresión.

Por ejemplo, un estudio publicado en Brisith Journal of Psychiatry analizó datos de casi 3.500 empleados públicos, y encontró que aquellos con una dieta rica en alimentos procesados tenían 58% más de riesgo de sufrir depresión en comparación con los que se alimentaban poco con este tipo de productos.

Otro caso puede apreciarse en el trabajo publicado en Frontiers in Nutrition que utilizó datos de más de 13.000 participantes, obtenidos de una encuesta realizada en Estados Unidos entre 2011 y 2016.


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Según detallaron los autores, quienes obtenían más del 73% de las calorías consumidas de alimentos ultraprocesados, tenían 35% más de riesgo de sufrir síntomas depresivos en comparación con las personas que obtenían 34% de la ingesta total de energía de este tipo de productos.

Pero no todo son malas noticias. Al igual que una mala alimentación puede ser perjudicial para la salud y aumentar la probabilidad de sufrir depresión, un dieta equilibrada parece contrarrestar ese riesgo, especialmente la mediterránea.

La dieta o alimentación mediterránea se caracteriza por reducir el consumo de carnes y carbohidratos e incrementar el consumo de vegetales y grasas monoinsaturadas, como frutas, verduras, legumbres, frutos secos, aceite de oliva y cereales.

Un estudio publicado en Molecular Psychiatry analizó los hábitos alimenticios de casi 33.000 personas, y concluyó que la dieta mediterránea puede ayudar a prevenir la depresión, en contraste con las dietas ricas en comida procesada.

Otro ejemplo puede verse en una publicación de Annals of Neurology, que tras realizar una revisión de 22 estudios sobre los efectos de la dieta mediterránea, concluyeron que un consumo regular puede contribuir a la prevención de una serie de enfermedades cerebrales, incluida la depresión.

Cómo combatir la depresión

Mantener una alimentación saludable no es la única opción para disminuir el riesgo de depresión. Es importante recurrir a los especialistas para que puedan asesorarte y encontrar un tratamiento adecuado.

A pesar de que existen terapias eficaces, solo 35% de las personas que sufren depresión en EE. UU. busca ayuda con profesionales de salud mental, según informa Mental Health America (MHA).

Puedes considerar las siguientes recomendaciones para reducir el impacto de la depresión:

  • Buscar contención, aunque lo ideal es contactar con un terapeuta, también puede ser útil comunicarte con familiares, amigos o compañeros de confianza.
  • Evitar el consumo de sustancias que puedan profundizar el malestar anímico.
  • Hacer ejercicio.
  • Reconocer los signos, como cambios de apetito, actitud o patrones de sueño, o tendencias al aislamiento.